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La Voz de la Iglesia en Cuba [Semana Santa 2006]
María Cristina Herrera Quisiera tener una palabra especial –llena de respeto y cariño– para los que están enfermos e impedidos de participar físicamente en estas celebraciones. También para los más ancianos que ya no salen de la casa pero tienen, junto a ellos, una Biblia, el Crucifijo, la estampa de la Virgen de la Caridad o el texto de algunas oraciones que rezan todos los días invocando de Dios su bendición y protección. A ustedes, queridos hermanos y hermanas, les quiero hacer llegar un mensaje de consuelo, de fortaleza, de esperanza. Sé que lo necesitan, al igual que todos nosotros. Nos vamos a fijar en el ejemplo y en las enseñanzas de Jesucristo, especialmente, en los momentos de su vida que recordamos y celebramos en estos días del Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo, así como cuando compartimos el gozo de la Gloria de su Resurrección en la noche del sábado y el Domingo de Pascua. Pero, por que sabemos que Dios quiere la salvación del hombre, la muerte y el pecado no vencieron. Ese no es el final de la historia. El mal no venció. Los Evangelios nos narran que al tercer día Jesús resucitó de entre los muertos. Cristo, nuestro Salvador, ha vencido al pecado y a la muerte. Él nos ha alcanzado la vida eterna. Para celebrar estos acontecimientos les invito, hermanos, a unirse a la comunidad cristiana en Iglesias y casas de oración, a recordar en esta semana, sobre todo el Jueves y el Viernes Santo, la Pasión dolorosa de Jesús contemplando la Cruz donde Cristo nos alcanzó la Vida y, también a celebrar, con júbilo y alegría su Gloriosa Resurrección el próximo domingo, último día de la Semana Santa,… Los textos que ofrecemos más arriba han sido escogidos de las alocuciones radiales de Mons. Emilio Aranguren, Obispo de Holguín y Mons. Dionisio García Ibáñez, Obispo de Bayamo Manzanillo. Ambos Pastores cubanos tuvieron acceso a la radio dentro de sus respectivas diócesis el pasado Domingo de Ramos. La comunidad cristiana y católica cubana, dentro y fuera de la Isla se regocija por este paso positivo y nutritivo para el trabajo misionero y pastoral de nuestra Iglesia en Cuba. Es ésta, además, otra muestra de que La Voz de la Iglesia siempre se ha escuchado más allá de escollos y dificultades múltiples en su peregrinar junto a Jesucristo, a la Virgen de La Caridad y a todo el pueblo de Cuba. Es importante destacar que nuestra Iglesia en la Isla, paso a paso, golpe a golpe, camina junto al cubano de a pie, predicando el Evangelio y sirviendo a todos en sus necesidades espirituales, materiales, asistenciales. En las once diócesis cubanas proliferan programas –asilos de ancianos; actividades con niños que sufren física o emocionalmente; asistencia alimenticia, doméstica y de transporte a personas de la Tercera Edad; entre otros-. Se ofrecen, también talleres sobre destrezas técnicas, cibernéticas y clases de idiomas. Son frecuentes actividades culturales y artísticas {música, teatro; poesía; pintura y escultura}. El Aula Fray Bartolomé de Las Casas en la capital –con sus homónimas en Camaguey y Santiago de Cuba entre otras ciudades y la labor señera de revistas como Palabra Nueva; Vitral; Cocuyo; Amanecer; entre otras-, ilustran una vitalidad de comunicación e información que es elemento constitutivo de lo que se conoce como la fuerza de lo pequeño. Sabemos que Juan Pablo II, en su visita a Cuba en enero de 1998 pidió que la Iglesia en Cuba tuviera acceso a los medios de comunicación -prensa escrita, radial y televisada- y también que la Iglesia pudiese jugar un rol en la educación de los cubanos. Es evidente que estos dos objetivos todavía no se han logrado a plenitud: algunas alocuciones radiales en días festivos para los cristianos es algo bueno pero no suficiente… Hay que seguir machacando… Hay que demostrar que la Iglesia en Cuba sí puede participar fructíferamente en estas actividades sociales en beneficio de la ciudadanía. La obligación misionera y ética de la comunidad creyente cubana es mantenerse alerta y preparada para asumir estas responsabilidades cívicas y culturales cuando sople el Espíritu y se presente la ocasión. Nuestro mensaje solidario y nuestra oración fiel para todos nuestros Pastores, sacerdotes, religiosos y laicos en la Patria y en su Diáspora. Jesucristo ha resucitado, ¡ALELUYA! |