Crear puentes de comunión

 

Laura Maria Fernández
Santa Clara

Los fieles desbordan el templo catedralicio durante la Misa Crismal del Martes Santo. Cortesía de En Comunión.

Como cada año, la celebración de la Misa Crismal reunió este 2 de abril en la S.I. Catedral de Santa Clara, junto a sus sacerdotes, a fieles de casi todas las comunidades católicas de la diócesis.

En la diócesis de Santa Clara, la celebración de la Misa Crismal es ocasión de encuentro de sacerdotes y comunidades con su Obispo Mons. Arturo González. Allí, en asamblea diocesana, como él mismo dijera este año, los fieles participan de la Eucaristía en la que el Obispo consagra los tres óleos necesarios para la administración de los sacramentos: el santo crisma, usado en el bautismo, las ordenaciones sacerdotales y la consagración de templos; el óleo de los catecúmenos, para el bautismo y el óleo de los enfermos, para la unción de los mismos.

Aspecto no menos importante de la celebración es la renovación de las promesas sacerdotales de los sacerdotes de la diócesis, que el Concilio Vaticano II incorporó a esta Misa, y que antiguamente celebraban sólo los sacerdotes y el Obispo.

Ya es tradición que en cada Misa Crismal, el Padre Obispo designa el coro que animará el año siguiente esta celebración. Es así como la Catedral santaclareña ha disfrutado de las voces e instrumentos de toda la geografía diocesana. Este año animó la Eucaristía el coro de Caibarién y el año próximo lo harán los coros de la zona de Santo Domingo y Manacas.

Mons. Arturo en su homilía exhortó a comprometernos con el Señor y con los hermanos  para alzar y crear puentes de comunión que se convierten en programas de fraternidad, de concordia, en programas de comunión, de encuentro.

Explicando las lecturas del día nos recordaba que el mundo  necesita de nuestro testimonio… con una identidad propia, con unas características que nos definan claramente, con un proceder en el pensar, en el hablar, en el obrar que quien nos descubra diga éste es del mundo, está en el mundo, pero es distinto del resto del mundo.

Se preguntaba y nos preguntaba el Obispo: ¿qué esperan las gentes de nosotros? Y señalaba: el testimonio del amor del Señor…Dios es la respuesta que el corazón del hombre necesita.. . estamos llamados a estar en medio de ese mundo, comunicándole no otra cosa sino a Jesucristo el Señor, y por medio de Él, el amor del Padre.

Y anotaba Mons. Arturo que es necesario que el camino de la evangelización en Cuba, pase por el anuncio  a este pueblo que tanto sufre, de que Dios le ama, que Dios no le abandona, que Dios escucha sus gemidos.

Hablando especialmente para a los sacerdotes el Obispo les recordaba que renovar las promesas que hicieron el día de la ordenación sacerdotal, no puede ser un acto rutinario, no puede ser un sí quiero y nada más…

Y casi finalizando invitaba a. que la celebración de esta Eucaristía a todos nos renueve, y nos anime a vivir en la comunión de la Iglesia con la mirada fija en Jesucristo el Señor.