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Notas sobre la Conferencia Magistral del Cardenal Martino
“Los retos de la Iglesia en el mundo actual; la doctrina social de la Iglesia y su diálogo con el mundo. Conferencia magistral de Renato Raffaele Cardenal Martino en la Iglesia Santa Catalina en La Habana con motivo de la celebración del XX aniversario del ENEC. El Cardenal Martino preside el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, que publicó en octubre del 2004 el “Compendio de la doctrina social de la Iglesia”, resumen sistemático de la doctrina desarrollada durante más de un siglo por varios papas, desde León XIII hasta el papa actual. La conferencia completa pueden leerla con un clic aquí. El Cardenal empezó recordando el discurso del Papa Juan Pablo II ante las Naciones Unidas en el 2005, cuando presentó los desafíos que enfrenta la humanidad hoy.
“El desafío amplio y crucial de la vida, amenazada ya desde sus inicios cuando el hombre es más débil”. Nos recordó que el primer derecho es el derecho a la vida desde su concepción hasta su conclusión natural. “El desafió de la alimentación”. Hay millones y millones de seres humanos padeciendo del hambre y aunque esto sea una cuestión económica y técnica tiene su origen en una cuestión ético-espiritual y política. “El desafío de la Paz”, que es el anhelo de todos los pueblos y sólo construida sobre la roca de la verdad de Dios se puede alcanzar. “El desafío de la libertad humana”, que es derecho fundamental de la persona humana incluyendo el derecho a la libertad religiosa. Más adelante el Cardenal Martino nos recuerda el diálogo pastoral de la Iglesia con el mundo contemporáneo; nos dice: “En todo diálogo auténtico debe de haber sinceridad, libertad, búsqueda de la verdad, comprensión, disponibilidad y apertura a una mayor comunicación. Pero el diálogo que la Iglesia quiere entablar con la sociedad tiene además una característica que lo distingue, es pastoral, es decir, posee una dimensión sobrenatural y su fin es escrutar la presencia providente de Dios en el mundo, conocer su voluntad y caminar hacia ella”. Como ejemplo cita a Juan Pablo II en Ecclesia in América: “difundir esta doctrina constituye una verdadera prioridad pastoral” porque nos capacita para “leer la realidad actual y buscar vías para la acción”; el Cardenal Martino dice: “Así el Pontificio Consejo Justicia y Paz precisa que el compendio de la doctrina social de la Iglesia se propone como instrumento para el discernimiento moral y pastoral de la realidad, como una guía, como un subsidio, como ocasión de diálogo con todos los que desean sinceramente el bien del hombre”. Continúa diciendo más adelante: “La Iglesia reclama la atención de todos sus miembros sobre la doctrina social de la Iglesia, pues la considera y propone como parte esencial del mensaje cristiano que anuncia, y sostiene que su enseñanza, difusión, profundización y aplicación son exigencias imprescindibles para la nueva evangelización, y, como hemos visto, un instrumento importante e imprescindible para el diálogo pastoral con la sociedad contemporánea”. El Cardenal afirma: “ La misión de practicar la caridad, también en el ámbito de las relaciones sociales, la Iglesia la desarrolla a través de su Pastoral social. Ésta no es otra cosa que la expresión del ministerio de evangelización social, dirigido a iluminar, estimular y asistir la promoción integral del hombre mediante la praxis de la liberación cristiana, en su perspectiva terrena y trascendente… Es la expresión viva y concreta de una Iglesia plenamente consciente de su misión evangelizadora de las realidades sociales, económicas, culturales y políticas del mundo. Recibe su forma de la doctrina social de la Iglesia, y tiene como fundamento la dignidad de la persona humana. Su objetivo principal es la defensa y promoción de esta dignidad inalienable. Creo que uno de los retos para toda la Comunidad eclesial es dejar de lado la referencia casi accidental de la pastoral social a la doctrina social de la Iglesia y tomarla seriamente como esencial en el cumplimiento de su misión, para dar forma a su acción evangelizadora de las relaciones sociales”. Para terminar el Cardenal Martino hace referencia a la primera encíclica del Papa Benedicto XVI. “Y es precisamente en este maravilloso documento pontificio que me baso para proponer algunas reflexiones que, a manera de conclusión, puedan enriquecer lo que hasta ahora les he expuesto”
a. Lo primero y fundamental: ir al centro de la fe. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna” (3, 16) (n. 1).
b. Orientaciones para la acción pastoral de la Iglesia en el ámbito social El documento pontificio confirma también el valor de la doctrina social de la Iglesia, como propuesta válida y autorizada ante los desafíos que la Iglesia y la humanidad enfrentan (cf. n. 27). Las iluminadoras enseñanzas contenidas en este precioso documento pontificio contribuyen a fortalecer aún más la identidad del trabajo pastoral de la Iglesia, particularmente de los fieles laicos, dirigido a evangelizar las relaciones sociales.
Relación entre justicia y caridad El Santo Padre afirma que “la justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia sino de la política. Y contina¨: “la razón práctica, continuamente acechada por la tentación de hacer prevalecer el interés y el poder, debe purificarse constantemente. La doctrina social de la Iglesia se propone como respuesta a esa exigencia permanente de purificación de la razón práctica”.
Naturaleza de la doctrina social: su ubicación y modo de argumentar Por lo que respecta a su ubicación, el Santo Padre radica la doctrina social en la fe y en su acción purificadora de la razón. En cuanto a su modo de argumentar, el Santo Padre afirma que “La doctrina social de la Iglesia argumenta desde la razón y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano”.
La tarea de la Iglesia en la construcción de un orden social justo El deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los fieles laicos. Como ciudadanos del Estado, están llamados a participar en primera persona en la vida pública. Por lo tanto no pueden eximirse de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común.
c. La utopía cristiana del amor. “El Estado que quiere proveer a todo, que absorbe todo en sí mismo, se convierte en definitiva en una instancia burocrática que no puede asegurar lo más esencial que el hombre afligido –cualquier ser humano– necesita: una entrañable atención personal. Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio. La Iglesia es una de esas fuerzas vivas: en ella late el dinamismo del amor suscitado por el Espíritu de Cristo. Ese amor no brinda a los hombres sólo ayuda material, sino también sosiego y cuidado del alma, una ayuda con frecuencia más necesaria que el sustento material.”
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