Adiós a una persona querida

P. Raúl Rodríguez Dago
Cuba
Enero 2006

Mons. Angel Pérez Varela

En medio de la celebración de la Cabalgata de los Reyes Magos, en Quemado de Guines, recibí una llamada desde la Habana, para darme la noticia: había muerto Mons. Ángel Pérez Varela, el P. Varela como era llamado cariñosamente por todos.

Ha mi memoria vinieron tantos recuerdos, tantos momentos bonitos, tantas palabras escuchadas de su boca y a la vez sentí la limitación del tiempo y del espacio que no me permitía estar el sábado a las 2 de la tarde en sus funerales, en su querido Santuario de la Virgen de Regla.

Al regresar tarde en la noche de la celebración de Sierra Morena, me puse a buscar recuerdos del P. Varela que conservo. El recordatorio de sus 50 años de sacerdote, el 25 de octubre de 1992, cuando participe en la celebración como diácono. La foto de mi ordenación donde me pone la casulla en la Catedral de Cienfuegos, recuerdo que me dijo: "por ti voy a viajar a Cienfuegos"; y un pequeño libro que se titula "Los años vividos en Regla" publicado por él en el año 1977.

Para mi el P. Varela fue una institución viva de la Iglesia en Cuba, conversar con él era vivir muchos recuerdos e historias de diferentes etapas de la Iglesia, el brillo de sus ojos daba vida a todas anécdotas que había vivido.

Hablaba con admiración y recordaba con cariño al Cardenal Arteaga, el primer cardenal cubano, que lo había ordenado sacerdote, el 25 de octubre de 1942, resaltando siempre la sencillez que le caracterizaba y la cubanía que le llevaba a servir a la Iglesia y a Cuba.

Cuando estudiaba en el Seminario de "San Carlos y San Ambrosio", lo visitaba cada jueves después de la comida, junto a Tony y Hugo Julio, dos seminaristas en aquel momento de la Diócesis de Cienfuegos-Santa Clara. Nos esperaba en la puerta de la casa parroquial y nos decía: "ya que no tengo seminaristas en la Parroquia, ustedes tres son mis seminaristas", si algún jueves fallábamos nos llamaba por teléfono, para ver si nos pasaba algo.

En sus últimos años de vida, preguntaba por él, por su salud a varias personas que lo visitaban, pero no me atrevía a visitarlo. Me decían que tenía la mente perdida, quería quedarme con el recuerdo del P. Varela que conocí, con su sotana y su amor a Regla, donde llegó el 4 de febrero de 1952 y donde fue párroco durante casi 50 años, hasta que por problemas de salud, el Cardenal Jaime Ortega lo retirara.

Al cumplir el pasado año mis veinte años de investigación en el mundo afrocubano, en septiembre, publiqué un nuevo aporte, el libro "El Sincretismo Cubano" y se lo dedicaba: "A Mons. Ángel Pérez Varela, que en el próximo noviembre cumplirá 90 años. Quiero dedicarle este libro, con mi agradecimiento por tantos detalles que tuvo y por la experiencia que supo compartir."

Partió hacía la casa del Padre, un día hermoso, el 6 de enero, festividad de la Adoración de los Magos.

Cuando termine mi día fui al pesebre del Niño Jesús, le puse una orquídea en nombre del P. Varela y me dio mucha paz pensar que estaría ya celebrando la Navidad eterna, y porque no pensar, que Melchor, Gaspar y Baltasar lo recibirían para que los acompañara a entregar al Niño los regalos traídos del lejano Oriente.

Gracias P. Varela, por tantos recuerdos y delicadezas que dejaste sembrado en muchos corazones.

 

Párroco de la zona Quemado de Güines-Rancho Veloz-Sierra Morena-Corralillo