Dios es Amor

Miami,

Sammy Díaz

Acabo de leer la carta encíclica “Dios es Amor” de SS Benedicto XVI y quiero compartir contigo mis impresiones como laico de a pie. Para mi esta encíclica que le recomiendo a todos leerla (aquí) está escrita en un lenguaje sencillo que empieza con la cita de la primera carta de Juan  4,16 “Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”. Continua diciendo “hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar un cristiano la opción fundamental de su vida” Esta primera parte es dedicada a la reflexión sobre el amor. Desarrolla un discurso donde establece las distintas formas de amor y como al final se complementan unas a las otras. Define el amor entre el hombre y la mujer, el amor filial, el amor de entrega y como se van relacionando y purificando unos con los otros “entre el amor y lo divino existe una cierta relación” somos nosotros compuestos de cuerpo y alma. Amamos en contexto de que fuimos  creados a imagen de Dios y en esa imagen parece que necesitamos del otro para sentirnos completos  “ Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne”(Gn. 2,24). El amor no es algo que yo tengo para mi, sino algo que se desarrolla en relación a otro; Dios y mi prójimo “...[E]l amor al prójimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jesús. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco.” Mas adelante dice: “Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita.” Y continua, “Solo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mi y a lo mucho que me ama.”

En la segunda parte Su Santidad aplica a la realidad del mundo este amor de Dios. Lo novedoso de su mensaje es ir a lo básico de nuestra fe definiéndolo con esta frase “..[E]l amor es el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y necesidades, incluso materiales, de los hombres. Es este aspecto, este servicio de la caridad, al que deseo referirme en esta parte de la Encíclica.”

Servicio de la caridad, que frase más simple y a la vez más profunda. Es una de las tres tareas de la Iglesia, junto al anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos. Este servicio de la caridad no solo se refiere a la ayuda a los necesitados sino también a la justicia. La justicia es  la medida intrínseca de toda política. Es el objeto de la política.

La Iglesia en los últimos ciento y tantos años desde la Rerum novarum de León XIII en 1891 empezó a desarrollar la doctrina social de la Iglesia analizando los cambios en el mundo y dando pautas para conseguir la justicia. “La doctrina social de la Iglesia argumentada desde la razón y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano”. ¿Pero a  quién corresponde esta  tarea? “La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera [a la Iglesia] trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien”.  Corresponde a los laicos como ciudadanos del Estado participar en esa vida pública. Tú y yo como laicos tenemos el llamado como ciudadanos, en conjunto con otros ciudadanos, a participar en agrupaciones, partidos, gremios, sociedades, etc. que busquen la justicia, el respeto a la dignidad de la persona humana, el bien común, la solidaridad y la subsidiaridad. 

 El servicio de la caridad sigue siendo responsabilidad de la Iglesia, incluso en sociedades más justas, porque las instituciones estatales siempre necesitan el servicio del amor. La Iglesia no puede renunciar nunca a su labor caritativa, la cual debe insertarse en la vida pública. “De este modo podemos ahora determinar con mayor precisión la relación que existe en la vida de la Iglesia entre el empeño por el orden justo del Estado y la sociedad, por un lado y, por otro, la actividad caritativa organizada”

La Iglesia no puede abandonar nunca el servicio de la caridad, no es algo que hace cuando puede y tiene los recursos. “El ejercicio de la Caridad es una actividad de la Iglesia como tal y forma parte de su misión originaria, al igual que el servicio de la Palabra y los Sacramentos”. “La esperanza se relaciona prácticamente con la virtud de la paciencia, que no desfallece ni siquiera ante el fracaso aparente, y con la humildad, que reconoce el misterio de Dios y se fía de El incluso en la oscuridad”.

Como miembro de En Comunión esta última frase me dio un nuevo deseo de seguir en esta labor de servicio de la caridad.

 

Sammy Diaz es miembro de En Comunión