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Educadores católicos cienfuegueros Miguel Albuerne Mesa
La víspera del Día de la Fundación de la Colonia Fernandina de Jagua (hoy Cienfuegos), un representativo grupo de educadores católicos de diferentes Comunidades de la Diócesis se dieron cita en el Parque de las Esculturas, recién inaugurado en la otrora península de Tureira (hoy Punta Gorda), en una explanada frente al antiguo Club Deportivo (hoy Círculo Social “Rubén Martínez Villena”), con el objetivo de rendir tributo a nuestra amada ciudad de Cienfuegos. Previamente se hizo una caminata desde la antigua Punta de Castaño hasta el citado parque, en la que se explicó la génesis y el devenir histórico del entorno. Hubo una parada frente al Palacio de Valle, orgullo arquitectónico de los cienfuegueros. En medio de las esculturas se hizo un sencillo y emotivo acto. El P. Jairo Sierra, párroco de la S. I. Catedral, expresó que el solo hecho de estar allí reunidos ya era una bendición que la Iglesia tributaba a la ciudad. Luisa Acea, directora del coro de la Catedral, exhortó a los presentes a cantar el Himno de Cienfuegos, el cual dice en una de sus partes, a manera de estribillo: “Pueblo grande de Dios bendecido/ por su fe, su trabajo y su unión”. Las palabras de recordación a los artistas y escritores que han embellecido la ciudad con sus obras estuvieron a cargo de la Licenciada en Filología María de los A. Corcho. Ella resaltó la figura de Rogelio Leal Martínez, poeta, escritor y director de la revista cultural diocesana FIDES, fallecido en el año 2000. Su señora madre, conocida cariñosamente por “Lola”, se encontraba presente. Un joven leyó un poema de Rogelito dedicado a Mari Lope, personaje femenino de una de las leyendas más hermosas de nuestra ciudad. Un artista de los que tienen obras en el Parque, Juan García Cruz, cuya escultura se titula …de la tierra, dirigió unas palabras a los presentes señalando que “el parque era un viejo anhelo de los artistas cienfuegueros, que deseaban una galería de arte a cielo abierto para que las obras dialogaran con el pueblo”. También se hallaba presente el padre del escultor Carlos Lugones Morales, que tiene una pieza nombrada La sagrada familia. María Caridad Cuéllar, cultivadora de la décima, dedicó una espinela a la ciudad. Una vez concluida su declamación, todos cantaron fragmentos de la emblemática Luna cienfueguera, de José Ramón Muñiz. Esta canción se ha convertido en otro himno a Cienfuegos, pues el pueblo la ha hecho suya, sumándose al acervo cultural de nuestra ciudad, que fue declarada en el año 2005 por la UNESCO, “Patrimonio Cultural de la Humanidad”. Vale resaltar que es la única ciudad del mundo, entre las erigidas en el siglo XIX, con esta distinción. Cuentan que el día de la fundación, el 22 de abril de 1819, la naturaleza, como obra de Dios, les regaló a los fundadores una tarde preciosa. Y es que los atardeceres cienfuegueros, sobre todo los del mes de abril, brindan a quienes tienen el placer de contemplarlos un espectáculo maravilloso. Así fue esa tarde de tributo agradecido. De regreso, por el malecón, vimos al sol despidiéndose alegremente de los cienfuegueros mientras se adentraba en las aguas de la bahía. |