Premios Esperanza

Laura María Fernández

Cada año, los enfermos de VIH-SIDA presentan al Centro Nacional de Prevención para el VIH-SIDA y las infecciones de transmisión sexual, del Ministerio de Salud Pública de Cuba, las propuestas del premio ESPERANZA, dirigido a instituciones y personas que colaboran con la prevención y lucha contra el virus del SIDA.

Estos premios tienen tres modalidades: Prevención, a la persona o institución que ayuda en ese campo. Ayuda Mutua, en el caso de los enfermos que ayudan a otros enfermos, y Solidaridad, a la persona o institución que ayuda a los que ya padecen el mal. 

Desde hace algunos años, personas o instituciones de la Iglesia Católica han venido recibiendo algunas de estas distinciones; sin embargo, grande ha sido, en el caso de los premios correspondientes al año 2006, el reconocimiento de la labor desplegada en varias diócesis.

Hace años, Cáritas trabaja en un programa nacional de prevención y acompañamiento a personas que viven con VIH-SIDA; por eso las Cáritas de varias diócesis cubanas –Pinar del Río, Bayamo-Manzanillo, Camagüey, Holguín y una promotora de Cienfuegos– recibieron el Premio Provincial, y a Cáritas Guantánamo-Baracoa le fue otorgado el Premio Nacional Esperanza 2006, en la categoría de Solidaridad.

Por su parte, la Pastoral de la Salud recibió, en la persona de su Secretario Ejecutivo, el misionero maltés P. Philip Cutajar Cap., el premio Esperanza Provincial de Solidaridad en Santa Clara, y Pastor Clemente Padrón Bucarano, de la parroquia de La Pastora, recibió el premio de Ayuda Mutua, también en Santa Clara.

La Comisión de la Pastoral de la Salud, en la diócesis de Santa Clara, tiene un equipo de médicos y enfermeros, quienes junto a un numeroso grupo de pacientes del SIDA que se han comprometido a ayudar a sus compañeros, dan a éstos apoyo espiritual, pastoral y material mediante visitas a los hogares, encuentros mensuales con debates, cine-foros y otras actividades culturales y recreativas. La Comisión organiza también encuentros para los niños enfermos con SIDA, o huérfanos de padres que fallecieron víctimas de esta enfermedad.