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Los comienzos del Apostolado Hispano en Miami y los Cursillos de Cristiandad
La revolución triunfa en Cuba en enero de 1959 con el apoyo y la participación de católicos militantes, activos en organizaciones revolucionarias incluyendo el Movimiento 26 de Julio. Gran número de estos hombres y mujeres, al visualizar ambiciones totalitarias en el horizonte de la patria, se dan a la tarea de conspirar para impedirlo, pero el “G2” (órgano represivo de aquellos tiempos) infiltra todos los grupos con la correspondiente secuela de encarcelados, fusilados y asilados en embajadas extranjeras, que eventualmente logran salir del país con sus familias. Durante los primeros meses del 59, salieron muchas familias que habían estado relacionadas con el régimen anterior, lo que creó no pocas fricciones entre los primeros exiliados que llegaban a Miami. Ante el peligro de perder la patria potestad, miles de familias enviaron sus hijos menores (unos 14,000) al extranjero. Muchos a través una organización creada por la Iglesia Católica, llamada Operación Pedro Pan. Más tarde, la mayor parte de los padres de estos niños lograría salir del país. Al exilio llegaron también muchas viudas y huérfanos de los fusilados; además no pocos presos políticos –condenados a largos años de cárcel– pidieron a sus esposas que salieran del país junto con sus hijos para evitarles represalias y humillaciones. Llegaron también profesionales que habían sido expulsados de sus trabajos por no ser comunistas, o se habían negado a someterse al nuevo sistema. Llegaban quienes después de años de trabajo y sacrificios habían perdido todo en las confiscaciones, que incluyeron aun a los negocios más humildes. Muchos, para poder subsistir, recogían tomates, lavaban platos en un restaurante, cosían en “factorías” o se iniciaban como obreros en el oficio que se les presentara. Entre los primeros exiliados se encontraban jóvenes, hombres y mujeres de toda procedencia y origen, quienes creyendo firmemente en la máxima de Pío XI de que “el comunismo es intrínsecamente perverso”, habían arriesgado sus vidas luchando por su fe y sus principios cristianos y se habían visto forzados a escapar. Venían con el dolor de haber dejado atrás a sus amigos encarcelados y a sus mártires, aquellos que murieron en el paredón de fusilamiento, muchos con el grito de “¡Viva Cuba Libre! ¡Viva Cristo Rey!” Comprendemos entonces que la inmensa mayoría de los primeros exiliados eran de procedencia católica, que llegaban en condiciones de necesidades espirituales y materiales excepcionales. Vale la pena destacar que, cuando el 8 de septiembre de 1961, llega a Miami una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, 30,000 personas colmaron el Miami Stadium. Algunas parroquias comenzaron misas en español; en otras no fue tan fácil por la oposición de los párrocos. Mientras, llegaban a Miami sacerdotes procedentes de Cuba a los que se les había hecho difícil la situación en la isla. Después del fracaso de la expedición de la Brigada 2506, los exiliados comenzaron a organizarse en grupos afines. Así comenzaron los Municipios de Cuba en el Exilio, las organizaciones de profesionales: periodistas, médicos, ingenieros, también los ex alumnos de los colegios de Cuba, etc. Surge la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Mientras tanto, otros movimientos de Iglesia se reagrupan: los Caballeros Católicos, los Caballeros de Colón, los antiguos miembros de la Acción Católica Cubana y la Agrupación Católica Universitaria. En 1960 llega a Miami el sacerdote dominico Primitivo Santamaría, quien, durante su estancia en Texas, había oído hablar de los frutos de los Cursillos de Cristiandad. En Diciembre de1961, durante sus vacaciones en España, el P. Santamaría participa en un cursillo y regresa con un gran entusiasmo, decidido a establecerlos en Miami. El primero cursillo se celebra del 9 al 11 de marzo de 1962. Después, no hubo freno; quienes asistían a un cursillo, regresaban con amigos a los que habían conquistado para que asistieran, y ellos mismos regresaban como “auxiliares”. En la radio se escuchaba con frecuencia el canto De Colores. Hombres y mujeres asistían a los cursillos y salían de ellos “con el corazón lleno de fuego y la cabeza llena de ideas”. Los Cursillos de Cristiandad fueron –y son– origen y motivación de nuevos empeños apostólicos. Así un grupo de cursillistas comienza a publicar la revista Ideal. Otros fundan los Encuentros Familiares, Impactos, Camino del Matrimonio, Amor en el Principio y otros más. Hoy, en su cuadragésimo quinto aniversario, los cursillos siguen siendo semillero de cristianismo en Miami. En casi todas las parroquias, si no en todas, la mayoría de los involucrados en los distintos apostolados han vivido la experiencia del Cursillo. Existen, además, grupos de Iglesia centrados en actividades caritativas o de índole parecida, producto de la preocupación por el bienestar del prójimo, como la Sociedad San Vicente de Paúl, Amor en Acción, Cubanos con Fe en Acción y, más recientemente, los Encuentros Laicales y En Comunión. Hace años que los cubanos dejaron de ser, junto a un pequeño grupo de mexicanos, puertorriqueños y dominicanos, los únicos hispanos en Miami. Hoy, hermanos de todos los países latinoamericanos, y aun españoles, se han integrado en los movimientos y grupos, surgiendo además otros nuevos. Esta febril actividad de trabajos apostólicos (no los hemos mencionado a todos) hacen de Miami un fenómeno de crecimiento de la Iglesia Católica en los Estados Unidos, motivo de admiración para quienes, de visita en cualquier parroquia, se maravillan del alto grado de compromiso y participación seglar. ¡Gracias a Dios por los Cursillos de Cristiandad! |