Impresiones de un viajero en Cuba

P. Eduardo M. Barrios, SJ

Viajé de Miami a Santiago de Cuba el pasado día 17 de enero para regresar el 24. Las impresiones podrían catalogarse en dos:

 

Las positivas:

 

1) En la aduana cobran ahora menos impuestos por equipaje que en años anteriores.

2) A los empleados del país les han aumentado el sueldo.

3) La libreta de racionamiento ha mejorado en algunos capítulos importantes, como el huevo y el pollo.

4) Se respira una atmósfera de expectativa esperanzada, como la del centinela al despuntar la aurora.

Las negativas:

1) Desde el avión se veían los campos subutilizados: pocos sembradíos y menos ganadería. En tierra se confirma la impresión.

2) La tarifa eléctrica ha subido considerablemente, tragándose el aumento de los sueldos.

3) El suministro de electricidad es muy bueno; pocos apagones. Pero el servicio de agua, muy precario.

4) El Turismo ha decaído por varios motivos: Hay alternativas atractivas llamadas Jamaica, República Dominicana, Puerto Rico y las innumerables Antillas Menores. La infraestructura cubana deja que desear. Los servicios hoteleros brillan por sus reducidas estrellas. Fuera de los hoteles hay poco donde ir. Y, sobre todo, irrita a los turistas el cambio desventajoso y arbitrario de las divisas, sean euros, dólares canadienses y, especialmente, dólares norteamericanos. El turista medio gasta poco; muchos viajan en plan de paquete con todo incluido; son personas de clase media. Entre los turistas que viajan por su cuenta, hay indeseables y depravados que van en pos de tiernas “jineteras”.

5) Molesta al pueblo que la salud del Máximo Líder sea secreto de Estado; no tienen la menor información al respecto. El secretismo hace pensar que el Comandante vive su última enfermedad. Creen que su desaparición clausuraría un largo capítulo de la historia cubana.

6) No tuve contactos con personas “cabezacalientes” que tramen un cambio por la violencia. Como en todas partes del mundo, la gente sencilla da prioridad a la tranquilidad, al bolsillo y a la despensa por encima de la observancia exquisita de todos los derechos humanos. Muchos se contentarían con empezar por la economía en vez de acelerar una democracia pluripartidista a las inmediatas. Es lo que suele llamarse “modelo chino”. Sucede que la maquinaria estatal es demasiado antigua y omniabarcante. ¿Sería posible sustituirla por otra de la noche a la mañana sin que el país caiga en el caos y la anarquía?

7) La Iglesia se mantiene ofreciendo su servicio espiritual desde los templos: actividades intramuros. Sigue sin acceso a brindar servicios de educación y de difusión de la fe por medios de comunicación social. Hay algo de vocaciones sacerdotales y religiosas, pero pocas. Hay feligresías, pero calificables de pequeñas greyes.

Ebarriossj@aol.com