El Nuevo Arzobispo de Santiago de Cuba

María Cristina Herrera
Miami

Mons. Dionisio García Ibáñez. Foto cortesía de la COCC

S. S. Benedicto XVI acaba de nombrar sucesor a la mitra santiaguera a Mons. Dionisio García Ibáñez, nacido en Guantánamo en 1945. Es digno y notable discípulo de su párroco, el insigne Pastor González, maestro de toda una generación de jóvenes católicos cubanos en los años 60 y 70. Se graduó, con honores, como ingeniero eléctrico en la Universidad de Santiago de Cuba, en 1972. Aunque de vocación sacerdotal temprana, Mons. Dionisio tomó la decisión de vivir plenamente, como profesional y hombre de Iglesia, en el seno de la sociedad cubana de su tiempo, antes de ingresar al seminario para cumplir con el llamado de Jesucristo y trabajar en la edificación de su Reino como sacerdote.

Por su competencia y responsabilidad en el campo, trabajó por diez años en la Empresa Nacional de Telefonía y Telecomunicaciones (Santiago de Cuba). Durante todo este tiempo, además, creció a la sombra paternal, pastoral y eclesial de Mons. Pedro Meurice Estíu, su modelo episcopal.

En 1980, entra en el Seminario de San Basilio en Santiago de Cuba y termina sus estudios sacerdotales en el de La Habana.

Después de ordenarse sacerdote el 8 de julio de 1985, lo nombran párroco de Niquero y Campechuela. En 1991 pasa a la parroquia de Manzanillo y trabaja como Responsable de la Pastoral Juvenil en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba. En 1992, en Santo Domingo, participa como consultor de la COCC (Conferencia de Obispos Católicos de Cuba), en la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Lo nombran obispo de Bayamo-Manzanillo el 9 de diciembre de 1995. Actualmente, es vicepresidente de la COCC y el obispo que coordina en Cuba los asuntos relacionados con la comunidad eclesial católica cubana en la Diáspora. (Encuentro de sacerdotes y de laicos).

Podemos apreciar pues, la carrera distinguida y veloz de este prelado cubano que ahora calza los zapatos, la mitra y el báculo del León de Oriente.

Él bien sabe que tiene todo nuestro apoyo, afecto y nuestra oración.