Consagrado nuevo obispo de Pinar del Río

Orlando Márquez Hidalgo
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Monseñor Jorge Enrique Serpa Pérez (izquierda), el nuevo Obispo de Pinar del Río, junto al querido Obispo José Siro González Bacallao (derecha), que deja su cargo después de innumerables y plenos años de sevicio. Cortesía de En Comunión

Enero 15: Jorge Enrique Serpa Pérez recibió la consagración episcopal el pasado sábado 13 de enero de manos del Cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, quien presidió la celebración en una concurrida misa celebrada en la Catedral de La Habana.

El Cardenal Pedro Rubiano, amigo del nuevo obispo y arzobispo de Bogotá, estuvo como primer co-consagrante, tras arribar a La Habana días antes al frente de una delegación de cien colombianos, entre ellos sacerdotes y laicos. Monseñor Enrique Serpa tiene profundas raíces afectivas y pastorales en Colombia. Nacido en Cuba en 1942, ingresó en el Seminario El Buen Pastor de La Habana en 1959. En 1961 es enviado a completar sus estudios de filosofía en España y los de teología en Bélgica, donde alcanzó la licenciatura en teología y fue ordenado sacerdote en 1968. Al no obtener permiso de las autoridades del país para regresar a Cuba, se estableció en Bogotá, Colombia, donde prestó servicios durante 31 años. Finalmente regresó a La Habana en 1999. Aquí fue vicario del este de la arquidiócesis y al momento de su designación episcopal era rector del Seminario “San Carlos y San Ambrosio”.

En la misa de consagración del nuevo pastor estuvo la casi totalidad de los obispos cubanos, entre ellos el obispo saliente de Pinar del Río, Monseñor José Siro González Bacallao, quien ocupó el otro puesto de co-consagrante junto al Cardenal Ortega, así como el nuncio apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonazzi, más de cien sacerdotes de La Habana y Pinar del Río y centenares de fieles de ambas diócesis que abarrotaron la catedral habanera. Asistieron también la señora Caridad Diego, responsable del Departamento de Asuntos Religiosos del Partido Comunista, representantes de otras iglesias y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba.

En su homilía antes del rito de consagración, el Cardenal Ortega, dirigiéndose de modo especial al nuevo obispo expresó: “La Iglesia te llama ahora a ti, querido hermano, a ser sucesor de los apóstoles”, y agregó que su palabra como pastor “no será una opinión más, sino una verdadera enseñanza, cierta y precisa” que nadie puede sustituir pero que, al mismo tiempo, debe ser maestro al modo de Jesucristo, “proponiendo, no imponiendo, presentando la enseñanza de modo que todos se sientan atraídos y nadie rechazado, tendiendo puentes con la palabra, no cavando fosos o levantando murallas”.

Durante la consagración, en la que todos los obispos presentes impusieron sus manos sobre el consagrado como estipula el ritual, hubo un momento de particular emoción que arrancó aplausos prolongados cuando monseñor Serpa se abrazó a monseñor Siro, y el traspaso fue así consumado.

Finalmente el nuevo obispo, con mitra y báculo, recorrió todo el pasillo central hasta el atrio del templo bendiciendo a todos y regresó al ambón del presbiterio, desde donde agradeció a Dios por este nuevo llamado. Al agradecer también a todos quienes le han ayudado en su trabajo pastoral a través de los años, el nuevo obispo relató lo que llamó “una experiencia personal”. “Cuando les comenté a mis hermanos la decisión y la posibilidad que tenía de regresar a Cuba –expresó–, uno de ellos me dijo en nombre de todos: ‘Regresa. Tú debes estar en Cuba, allí hacen falta curas, ése es tu lugar anhelado, pero… cuenta siempre con nosotros para lo que necesites’. Ese estímulo, nunca se termina de agradecer”. Sobre lo que espera de su nueva misión en Pinar del Río dijo: “Siempre me ha fascinado la preocupación de Dios por su pueblo, a quien envuelve, sustenta y cuida como a la niña de sus ojos; así quisiera que fuera para mí la diócesis de Pinar de Río, ‘como la niña de mis ojos’, y estoy seguro que con la ayuda de Dios lo lograré. Dios sabe que nunca he dejado de amar lo que se me ha confiado, aunque me cueste sufrimientos”.

Monseñor Jorge Serpa tomó posesión definitiva de la Iglesia de Pinar del Río el domingo 14, con una misa que presidió en la catedral de San Rosendo, patrono de la diócesis