Noche de cubanía

Laura M. Fernández Gómez

Una vista de la concurrencia al acto.
Cortesía de UCLAP, Cuba

Fue la noche del 19 de octubre, cuando la Diócesis de Santa Clara celebró el Día de la Cultura Nacional.

El P. Blas Silvestre, Responsable de la Comisión de Cultura diocesana, dio la bienvenida al más del centenar de personas que colmaban la galería y el patio de la Biblioteca Diocesana. Nos recordaba la transformación del término cultura desde Cicerón –para quien “cultura es transformación del alma, del sentido, del espíritu de los pueblos”– hasta hoy, cuando percibimos como “los pueblos y las decisiones de los pueblos, son los que hacen la cultura”.

El Coro Provincial de Santa Clara.

El Obispo Diocesano, Mons. Arturo González Amador, agradecía “a la Comisión Diocesana de la Cultura el trabajo que hasta este momento han realizado en la diócesis y el camino que desean continuar, inspiradas en el Pontificio Consejo para la Cultura de la Santa Sede, que busca descubrir todo lo bueno que hay en las distintas culturas y en las más variadas manifestaciones del arte, de modo tal que podamos encarnar el Evangelio en y a través de estas realidades”.

También compartió, más que el proyecto, la realidad de la Biblioteca Diocesana, sobre la que comentó cómo “en sus salones se han ido recogiendo libros de las más variadas ramas de las ciencias, del saber, de la cultura”, anunciando su pronta apertura. Reveló el nombre escogido para la Biblioteca, “el nombre del primer bibliotecario que tuvo la ciudad de Santa Clara, un hombre sencillo, cubano de talla entera, involucrado en las luchas independentistas del siglo XIX, sin pretensiones humanas más que las de ver una Cuba libre; un hombre creyente al estilo de los hombres de su época, que rechazó honores pero que supo quemar su vida por dejarnos una herencia bibliográfica bien organizada como memoria histórica de esta ciudad; se trata del señor Manuel García Garófalo y Morales”.

A continuación, la Lic. Isabel Díaz de la Torre brindó la conferencia “Alejandro García Caturla y su impronta en la música”, subrayando que, cuando surge Caturla en los principios del siglo XX, la música de concierto que se hacía en Cuba era la zarzuela, canciones líricas, pero que ya no existía un compositor de la talla de Ignacio Cervantes o de José White.

Caturla, por primera vez, lleva a la música cubana las raíces folclóricas para hacer su música de concierto, investigando e incorporando instrumentos típicos cubanos como es el güiro, el cencerro, las maracas... Y sobre todo escribirla, llevar esa música a papel pautado. Junto con Amadeo Roldán, Caturla inicia así el estilo contemporáneo, nuevo desde el punto de vista musical, diferente a todo lo creado hasta entonces, rompiendo con todos los parámetros de lo académico

Esta conferencia, que fue ilustrada con 3 composiciones de Caturla. nos llevó de la mano desde sus raíces, su madre concertista y su nana negra con su música lucumí, su pasión por la música –que lo lleva a tocar piano, saxofón, clarinete–, la orquesta de música popular que formó de joven, sus estudios de derecho, su trabajo de juez, su vida de músico rompiendo con modelos y esquemas, hasta su muerte, ocurrida a los 34 años a manos de un criminal.

El tercer momento de la noche contó con la intervención del Coro Provincial, que interpretó varios números, incluyendo El cafetal, de Caturla, terminando con los Versos sencillos, de Martí, con la música de La Guantanamera y la participación de varios de los asistentes.