Celebración, memoria y proyecto de la Diáspora

Ondina Menocal
CRECED

El Obispo Auxiliar Mons. Felipe Estévez imparte la bendición con el Santísimo al concluir la Hora Santa. Foto cortesía de Zoraida López

El 30 de julio se cumplieron 14 años del Primer Encuentro Internacional de CRECED en San Agustín de la Florida, del 30 de julio al 2 de agosto de 1992. Para celebrarlo, Mons. Agustín Román y el Equipo Ejecutivo convocaron a la oración y reflexión el  Domingo 6 de Agosto. Se comenzó con una Hora Santa que, meditando párrafos del Documento Final, lograra “ratificar la fe, renovar la esperanza y reavivar el compromiso cristiano y cubano” que permita canalizar responsablemente nuestro deber y servicio como demanda la urgencia de las  circunstancias que se están viviendo en estos días. La proyección de la nueva película sobre la Vida del Padre Varela motivó un diálogo adecuado para, una vez más, prestar oídos a la voz de Dios y tomar el pulso de la realidad histórica que nos sigue confrontando, y con los ojos avistando un futuro mejor, continuar nuestro caminar misionero construyendo su Reino...

 Porque es recordando,  como nos dijera  Su Santidad Juan Pablo II al Inicio del Milenio, lo que permite: “Mirar con gratitud el pasado, para vivir con pasión el presente y poder preparar con esperanza el futuro”.

Por eso creo oportuno que se haga un poco de memoria sobre este proceso que nos llevó al Encuentro, que produjo finalmente un Documento Final con las aportaciones de todos, y que debe continuar siendo la guía en nuestro caminar misionero. “Una experiencia “única dentro de un pueblo exiliado”, expresó el Cardenal Pironio, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en Roma, en 1993,  cuando le entregamos una copia del Documento Final de CRECED, que Mons. Enrique San Pedro había puesto en las manos del Santo Padre Juan Pablo II

 

Haciendo memoria: Hace 14 años

•  Se reunieron 150 delegados cubanos de un Proceso de Reflexión Eclesial en el que participaron miles de cubanos dispersos en más de 22 países.

•  Junto a sus pastores en la Diáspora, Mons. Eduardo Boza Masvidal, Mons. Enrique San Pedro y Mons. Agustín Román.

•  Con la representación de la Iglesia en Cuba en las personas de un obispo Mons. Alfredo Petit; un sacerdote, el P. José Conrado Rodríguez, y un laico, Jorge Suárez.

•  Nos acompañaron en la oración y en la celebración de este evento mas de 500 peregrinos cubanos provenientes de distintos lugares. Como observadores estuvieron presentes miembros del INDOSOC (Instituto de Doctrina Social Católica en México) y otros invitados no cubanos.

•  Se revisaron las aportaciones hechas por los participantes en el Proceso de Reflexión, que tuvo como referencia la Convocatoria del Santo Padre a la Nueva Evangelización para el V Centenario.

•  Se analizaron los grandes desafíos, nuestras riquezas y debilidades a la luz de la fe y del compromiso como cubanos, dentro de un diálogo respetuoso; los participantes propusieron grandes líneas de acción, que seguían los parámetros sugeridos para la IV Conferencia del CELAM y la experiencia que como católicos cubanos nos aportaba el ENEC.

•  Siempre manteniendo los cinco Objetivos Propuestos para el Proceso de CRECED:

1. Descubrir lo que Dios quiere de nosotros.

2. Crecer en la fe.

3. Recuperar la Memoria Histórica.

4. Fortalecer las relaciones con la Iglesia en Cuba.

5. Evangelizar la Diáspora.

 

Memoria agradecida a Dios por estos 14 años de historia

•  Tres de los participantes. convertidos en Obispos de la Iglesia: Mons. Felipe Estévez como  auxiliar en Miami; Mons. Pablo Varela como auxiliar en Panamá, y Mons. Octavio Cisneros como Auxiliar en Brooklyn

•  Los seminaristas que participaron son ya sacerdotes y párrocos en muchas Iglesias.

•  Los jóvenes que aportaron energía y esperanza a este proceso, son, algunos, sacerdotes: El P. Manny Álvarez, hoy a cargo de Vocaciones en la Arquidiócesis de Miami; o el Diácono Frank Permuy, que acaba de ser ordenado jesuita este  9 de septiembre.

•  Otros jóvenes han constituido familias cristianas. Muchos de ellos están comprometidos con agrupaciones católicas o cívicas, desde donde ponen en práctica su compromiso con Dios, la Iglesia y la Patria.

•  Otros que nos iluminaron con su testimonio de vida, ahora, en la presencia de Dios, continúan iluminándonos y son nuestros intercesores desde la Iglesia Triunfante: los Obispos San Pedro y Boza; los sacerdotes como el P. Santana y Carlos Rozas: el Diácono Felipe de León y laicos como Nidia García (la primera Coordinadora), y la más recientemente fallecida Asmara Mejías.

•  Con espíritu de Parresía, “la novedad en el ardor” por la Evangelización (entusiasmo, alegría, compromiso), como nos dice el Documento Final en el epígrafe # 265, debemos alcanzar  conversión y fraternidad capaces de impregnar nuestras actividades en una dinámica esencialmente misionera. Por eso, través de boletines, jornadas de oración, artículos, programas de radio, talleres, etcétera, se han ido integrando los nuevos desafíos con las orientaciones teológico-pastorales contenidas en el Documento Final de CRECED, y se ha descubierto la vigencia que el mismo tiene para continuar este proceso de evangelización inculturada.

•  Los Encuentros y la difusión de información, han permitido la incorporación de nuevos agentes, mientras la semilla original de este “pequeño resto” de Iglesia militante mantiene su vigor y su compromiso para CRECER en el Amor.

 

Nuestro proyecto

Éste es nuestro proyecto –el último parrafo del documento final lo define:

• “Un amor que pasa por la verdad, por la reconciliación, por la solidaridad, por el sacrificio, por el don  y la entrega, por la responsabilidad.

Este amor asume la libertad, la justicia social, la paz, en su contexto de universalidad. El Evangelio no es para vencer, sino para convertir, es decir, creer, esperar y amar.’’ (DF #417)

Coincide con el espíritu del reciente documento del Papa Benedicto XVI, Deus Caritas Est (“Dios es Amor”), y no nos sorprende que una vez más se den estas coincidencias con nuestro Documento Final, sino que la coincidencia fortalece nuestra esperanza al corroborar cómo el Señor de la Historia se mantiene fiel a sus promesas y  acompaña nuestro peregrinar como Diáspora.

CRECED nos invita a vivir como hijos de la caridad, la madre del amor.

Démosle este 8 de septiembre, como María, un a Dios, y recordemos las palabras del ángel: “Para Dios no hay imposibles”.