Cuba celebra la Fiesta de la Virgen de la Caridad

El Cardenal Ortega ruega por la convivencia y la paz

EFE

El Cardenal Jaime Ortega y Alamino (al centro) participa junto a cientos de personas en la procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, el viernes 8 de septiembre, en La Habana.  EFE/Alejandro Ernesto

El Cardenal Jaime Ortega y Alamino invocó el 8 de septiembre a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de la isla, para que en este momento “reine la convivencia fraterna entre todos los cubanos para que nada internamente perturbe la paz”.

Ortega, arzobispo de La Habana, ofició el viernes 8 una Misa, presidió una procesión pública y ofició en la Parroquia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, por donde pasaron miles de personas durante el día para rendir tributo con ofrendas de flores, velas y oraciones, a la Patrona de Cuba en el 90º aniversario de su proclamación.

“¡Viva la Virgen de la Caridad! ¡Que venga con nosotros a caminar!”, exclamaron los participantes de la procesión, que también entonaron cánticos y dejaron escuchar sus oraciones, en el recorrido tras la imagen de la Virgen a lo largo de una docena de calles, antes de regresar al templo para asistir al oficio religioso.

“¿Cómo no acudir a ella, a la Virgen de la Caridad, en esta hora de la patria? ¿Cómo no invocarla en momentos tan significativos de la historia de Cuba, como hemos hecho los obispos cubanos a raíz de la nueva situación política surgida por el estado de salud del presidente Fidel Castro?”, dijo el cardenal en su homilía.

El prelado recordó así el mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que pidió el pasado 4 de agosto a los fieles que ofrecieran sus oraciones, “para que Dios acompañe en su enfermedad a Fidel Castro e ilumine a los responsables del gobierno provisional”.

En un hecho sin precedentes, el 31 de julio pasado, el gobernate de Cuba, Fidel Castro, cedió provisionalmente sus funciones políticas a su hermano Raúl Castro, segundo hombre en la jerarquía política del país, y a un equipo de otros seis altos cargos, mientras se recupera de una delicada cirugía intestinal.

“¿Cómo no encomendarle [a la Virgen] una vez más a Cuba, para que, especialmente en este momento, reine la convivencia fraterna entre todos los cubanos; para que nada internamente perturbe la paz, para que la patria conserve los rasgos de su identidad nacional y su soberanía sin ninguna interferencia externa?”, señaló el cardenal.

“La Virgen de la Caridad está con nosotros ante Dios, suplicando por todo esto, suplicando por nuestra patria. Orar por Cuba es nuestro deber”, agregó.

Asimismo, consideró que “al orar por el destino de la patria, al poner su hombro para mover hacia delante la pesada carga del bien común, los católicos no apoyan una ideología ni se identifican con ningún sistema político”.

“Pedimos para que mejoren las condiciones de vida de todo nuestro pueblo, rezamos y obramos para que la violencia no triunfe en el trato entre cubanos”, recalcó.

También dijo que los católicos cubanos “no dejan de orar nunca por quienes están presos por cualquier causa que sea”, y que tienen “la mirada fija en el bien común del pueblo cubano”.

“Sobre todo”, señaló, “en el bien supremo de la paz en Cuba, que lleva consigo comprensión, reconciliación, perdón y misericordia entre todos los que integramos nuestra nación”.

La Fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, declarada Patrona de Cuba por el Papa Benedicto XV en mayo de 1916, y coronada como Reina y Madre del país en Santiago de Cuba por Juan Pablo II en 1998, se celebra en la isla cada 8 de septiembre con veladas, misas y procesiones.