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Crónica del XII aniversario de la revista “Vitral” Durante la mañana del sábado 17 de junio de 2006 sesionaron en la Casa Dio-cesana de Pinar del Río los cuatro jurados del Concurso Literario Vitral 2006. En la tarde, los 11 miembros del jurado y miembros del consejo de redacción de Vitral visitaron la casa-taller de Pedro Pablo Oliva, el afamado pintor y su hija Silvia Oliva, directora del Centro. A las 6.30 de la tarde tuvo lugar el brindis en la casa diocesana, en el que parti-ciparon el Sr. obispo y varios sacerdotes y religiosas de la diócesis, los miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, una representación de 14 Damas de Blanco, invitados de la sociedad civil como el Sr. Manuel Cuesta Morúa, líderes de iglesias cristianas, y de las logias masónicas y otras asociaciones fraternales, así como colaboradores de Vitral. En la Catedral de Pinar del Río, a las 8 y treinta de la noche, tuvo lugar la velada cultural, con la presencia de muchas personas que llenaron el templo. El acto comenzó con las palabras del Ing. Dagoberto Valdés, director de la revista. Seguidamente, el Lic. Jorge Domingo Cuadrielll, escritor e investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, tuvo a su cargo la valoración crítica que anualmente se encarga a un destacado intelectual que no pertenezca a Vitral. Terminada la valoración, que será publicada en el no. 74 de nuestra revista, los jurados de poesía, narrativa, ensayo y li-teratura infantil anunciaron los ganadores del concurso anual por géneros y el gran premio, correspondiente por primera vez a un libro de literatura infantil. Los resultados del Concurso también serán publicados en Vitral. Mons. José Siro González Bacallao, Obispo de Pinar del Río, agradeció a todos sus esfuerzos en favor de Vitral, le deseó a la revista muchos años de vida, y felicitó a los ganadores del concurso. Un hermano hebreo y dos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día ofrecieron dos himnos religiosos en signo de la apertura y el sentido ecuménico promovidos por la revista. El Grupo “Ágape”, que estrenó dos números, cerró la velada con el himno a la libertad de la ópera Nabucco, de Verdi. Al cumplir 12 años sirviendo a Cuba y a su Iglesia, Vitral se pone nuevamente, y como siempre, en las manos de Dios. |